En este libro encarna no solo el valioso aporte de diversos autores psicoanalíticos, sino además es una creativa "realización", muy singular en la dialógica propia del psicoanálisis. Me refiero a que pese que su título refiere explícitamente al tema del "odio", en su estructura interna reúne a autores de diversas latitudes, de distintas raigambres teórico-clínicas y de otras disciplinas afines, en un esfuerzo de integración que es esencial en las tendencias amorosas del psiquismo del ser humano. Este hecho original hace un particular honor al pensamiento psicoanalítico que se caracteriza por su cualidad "binocular", ya que el odio no es para el psicoanálisis en absoluto lo contrario del amor: "odio y amor" en la teoría dinámica son las dos caras de una misma moneda en el devenir del desarrollo psíquico humano. Para el pensamiento psicoanalítico que incluye inconsciente/consiente, primario/secundario, represión/resistencia, etc., lo contrario del amor es lo diferente. Lo falso, en último término "la indiferencia" entre "lo vivo y lo muerto". En suma, el libro resulta en un valioso aporte de extensión del psicoanálisis mediado por todos y cada uno de sus practicantes, reunidos por el fecundo pensamiento fundado por Sigmund Freud y continuado por miles de pensadores y clínicos en todo el mundo. Se trata de un texto de enorme valor por su contenido diverso e integrador gracias al laborioso esfuerzo de los editores. A lo largo de estas páginas, compiladas por Carmen Gloria Fenieux y Rodrigo Rojas, encontramos el odio en sus diversas dimensiones desde la perspectiva de psicoanalistas experimentados, cuyas miradas incluyen el contexto y el momento histórico. Winnicott propone que, gracias al amor cruel, el bebé consigue acceder a la realidad, destruyendo a la madre que había creado y que paradójicamente sobrevive luego de su destrucción. Este odio no intencional, aquel que usamos para acercarnos con nuestro cuerpo al objeto, es parte del amor, se expresa con nuestros músculos y dientes y es bien recibido por quien nos sostiene. Esta agresión es espontánea en el comienzo de la vida y construye destruyendo. Hoy, como marca de época de nuestra cultura, encontramos con facilidad el odio exhibido en las redes sociales como la cara opuesta del odio no intencional: fake news, bullying, autoverdades y posverdades son manifestaciones de la distorsión de un odio inducido y provocador. En nuestros consultorios, los pacientes tratarán de sobrevivir al odio posesivo y transformador que sienten hacia el analista y, esté tratará de domar su contratransferencia de odio y sobrevivir a si propio ideal de colmar las necesidades del paciente. El odio y la clínica psicoanalítica actual es un libro que nos enriquece gracias a la amplísima diversidad teórica de sus participantes, mostrándonos que el odio no es ni bueno ni malo por sí mismo y que no tiene valor moral o ético.