Este libro se ha elaborado en torno a la propuesta de que la democracia se erosiona o sufre un declive, cuando el sistema político deja de garantizar los derechos básicos de asociación y expresión; cuando los gobernantes concentran el poder político, a costa de los pesos y contrapesos; cuando combaten a la oposición política, la prensa libre o al activismo social; o cuando las elecciones comienzan a ser manipuladas o distorsionadas deliberadamente por los políticos o los grupos de interés. En el conjunto de textos que integran esta obra se observa cómo a lo largo del sexenio del presidente Peña Nieto la democracia mexicana sufrió un declive al disminuir la capacidad de las instituciones, las leyes y las reglas formales de carácter público de tener eficacia y legitimidad para regular los procesos sociales; declive causado, en parte, por el hecho de que la corrupción de la democracia mexicana se incrementó y las instituciones, bienes y recursos públicos fueron capturados por diversos grupos e intereses. Cada autor ilustra dinámicas particulares de innovación institucional y disputa pro-democrática, pero también de vulneración de derechos, reproducción de violencias, captura y oportunismo políticos, o aumento del desapego ciudadano. Así, si bien la calidad de la democracia mexicana no mejoró significativamente, tampoco retrocedió de manera sustantiva, a pesar de la persistencia de la violencia asociada al crimen organizado o a la extensión de la corrupción política. Lo que se evidencia, es un pronunciado debilitamiento de la legitimidad de la democracia al incrementarse el distanciamiento de los ciudadanos con respecto a instituciones esenciales de la democracia representativa; su creciente insatisfacción con su funcionamiento y escépticos de que ella sea preferible a otras formas de gobierno. Los trabajos indican que el tipo de democracia estrenada con la alternancia presidencial del 2000, ha tenido avances y retrocesos y que varios de estos últimos se exacerbaron entre 2012 y 2018.