¿Es el capitalismo industrial avanzado capaz de encontrar soluciones a la devastación medioambiental que causa? Los innegables logros socioeconómicos del pasado medio siglo: alimentar y vestir a una población mundial que se ha duplicado desde 1970, reducir enormemente la desnutrición, mejorar los niveles de vida y aumentar la longevidad, se han obtenido al precio de ríos envenenados, océanos asfixiados en plásticos, la introducción de monocultivos, la destrucción de bosques, la acelerada extracción de recursos y ?para muchos, lo más alarmante? la aparente alteración de los patrones climáticos. En este contexto, las estrategias medioambientales globales adquieren inevitablemente una dimensión política y económica. El pensamiento ecologista ha oscilado también históricamente entre diversos objetos de interés. A finales del siglo xix, el tema principal en Estados Unidos eran los parques naturales; en el Reino Unido, el saneamiento; en Alemania, la contaminación; en Japón, la protección de los bosques; los movimientos relacionados con el estilo de vida atraían a menudo más interés que la legislación. En el periodo de entreguerras, la escasez de agua promovió soluciones ecotecnológicas a gran escala. El control de la población se convirtió en un tema importante para los desarrollistas estadounidenses con conciencia medioambiental en la época de la Guerra Fría, y los movimientos antinucleares y el destino de los bosques...