Esta obra es producto de sucesivas reflexiones sobre las nuevas-viejas violencias de la era de la globalización neoliberal. En ella se interroga si ésta supone una violencia común entre Occidente y el Sur global. La búsqueda de respuestas a la pregunta ¿qué es la violencia y desde dónde pensarla?, nos llevó a un ejercicio fenomenológico en el que se articulan historia y pensamiento. La relación entre pensamiento y violencia compromete todo proyecto de orden y cambio social, aunque las ciencias sociales insistan en afirmar el halo anómalo de la violencia, una acción que irrumpe el orden instituido, es decir, una cualidad humana activa en negativo. Su prescripción es la restitución del orden. El texto toma distancia de esta lectura, para privilegiar el pensamiento que lo descubre. El cambio radical del discurso sobre la violencia ocurre tras los atentados del 11s. se debilita la lectura con los principios de una gobernanza democrática que hizo suyo el cometido de la seguridad humana, para dar paso a una lectura en la que la paz, opuesta a la violencia, tiene el rostro de una "guerra sin fin". Su analítica en la era global implica el reconocimiento de que la violencia es constitutiva del pensamiento, reside en el ser social mismo, y las alteraciones de su contexto, por los procesos expansivos del capital y el mercado, definen su forma: nuda vida, sostenida desde el estado de excepción y sus dispositivos biopolíticos y necropolíticos.