Durante 600 años México ha mantenido una constante relación con Europa que, por los avatares que se narran en el presente libro, ha estado plagada de encuentros y desencuentros. De una vinculación exclusiva de tres siglos de dominio colonial se pasó al establecimiento de relaciones diplomáticas, que en los siglos XIX, XX y XXI tuvo sus momentos de gran cercanía y de notable distanciamiento. Como consecuencia de ello, Estados Unidos ocupó el lugar que una vez tuvo el viejo continente en la vida de la nación mexicana, por lo que los vínculos mexicano-europeos adquirieron un carácter triangular, del cual la potencia estadounidense formó parte. Gracias a un bien logrado esfuerzo de síntesis, la obra presenta al lector, en un solo tomo, un amplio y a la vez detallado panorama de las relaciones de México con las naciones europeas, que el autor denomina como "socio históricos". Aunque principalmente ésos han sido los países de la Europa atlántica, que iniciaron la expansión hacia el mundo exterior y la globalización, también se incluye, por las razones que se detallan en los capítulos respectivos, la Roma papal, la Alemania imperial y la nazi, así como Rusia y la Unión Soviética. La fascinante y muy amena narración de los atribulados nexos con Europa -que igualmente es ilustrativa de la evolución de la política mundial- se desarrolla en dice capítulos que abarcan desde la conquista española hasta la negociación del Acuerdo Global con la Unión Europea, con el cual se han tratado de recuperar los disminuidos nexos con un continente sin el cual no se puede entender el pasado ni el presente de México. Por su rico contenido documental y su análisis crítico, es un libro ideal para el estudio de las relaciones internacionales de México, así como para todo aquel que se interese en la historia de la política exterior de nuestro país.