Las palabras que construyen este libro son insurrectas, no resucitadas. En lenguas ancestrales, la poesía aquí reunida es nueva, una parte significativa escrita ya en el siglo XXI, otra a finales del XX, y sólo en pocos casos antes de 1980. Algo tan emocionante como el surgimiento de una nueva literatura en México -de hecho, un haz de nuevas literaturas con corpus propio- sigue pasando desapercibido para la cultura dominante, y cuando más, como curiosidad digna de cuota "étnica". El actual momento proteico comienza después de 1980, y cobra impulso en la década siguiente. Hoy se escribe literatura, de manera sostenida y con frecuentes logros poéticos y expresivos, en distintas lenguas mexicanas, algunas más antiguas que el castellano, y bastante vivas en el siglo XXI. Aunque Insurrección de las palabras no pretende ser exhaustiva, reúne la selección más amplia y completa que se ha hecho hasta ahora de la nueva escritura en lenguas mexicanas. Más de un centenar de hombres y mujeres dados a cultivar la maravilla de sus idiomas, tal como han aparecido sus poemas en Ojarasca durante un cuarto de siglo. Escribe en rarámuri Dolores Batista su "Canción de las flores de México":